El pulque: historia y tradición

“Pulque bendito, dulce tormento ¿qué haces ahí afuera? ¡Venga pa’ dentro!

El aumento en el consumo de pulque en México se ha visto reflejado en el número de pulquerías que abren sus puertas para ofrecer a toda una generación de jóvenes la famosa bebida “de los Dioses”

Nutritiva, medicinal y refrescante, el pulque, durante la época prehispánica fue la bebida predilecta de la clase alta como los gobernantes y guerreros. Considerada hasta cierto grado sagrada, llegó al punto de ser recomendada a las mujeres a punto de parir y fue utilizada sólo en ceremonias de corte religioso.  Sin embargo, con la llegada de los españoles y con ellos, la dominación tanto económica como ideológica, el pulque pasó a ser la bebida de la clase más baja.

Pese a la abundancia de las pulquerías durante la Colonia, su consumo fue abatido por la clase gobernante al castigar y clausurar los lugares en donde se comerciaba siendo considerada durante decenas de años como la bebida “sucia” o la bebida de “los pobres”.

Entrados ya en el siglo XX con el desarrollo de la industria cervecera, el pulque se vio envuelto en una serie de mitos que terminaron por desprestigiar su calidad y transformar la identidad de las pulquerías. Uno de estos mitos fue el de la bolsa de excremento al fondo de cada barril que supuestamente hacía que la fermentación de esta bebida se acelerara.

Con respecto a estas fechas, en una de sus obras, el investigador en temas de política e historia de la Universidad Autónoma de México, Mario Ramírez Rancaño menciona:

“En cuanto al pulque: mi generación heredó la versión de que era una bebida inmunda y propia de los albañiles y sectores más empobrecidos tanto del campo como de la ciudad. No sólo iba de por medio el matiz racista, sino también el clasista, para satanizarla y vilipendiarla”

Pulquerías: cuna de cultura y tradición

Al entrar a las pulquerías en ellas abundaba la música en vivo y juegos como la rayuela. El albur, el muralismo y técnicas para favorecer el consumo como el canjeo de puntos tuvieron su base en este tipo de establecimientos. Sin embargo, para sobrevivir, la identidad de las pulquerías se transformó: para los años veinte ya no habría en el suelo tierra o aserrín ni mucho menos pinturas al mural al exterior de sus fachadas.

Actuales tendencias en las que se favorece el consumo de lo mexicano han traído el auge y adaptación de las pulquerías a las exigencias de toda una generación de jóvenes que ya no ve en el pulque una bebida sucia sino que, al contrario, un producto natural y bueno para la salud ya que según el Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana, el pulque contiene enzimas y bacterias que no sólo regeneran la flora gastrointestinal sino que también agilizan en metabolismo, reducen el colesterol y combaten la pérdida de apetito.

Por su contenido en proteína (1.99 mg/ 100grs) se ha llegado a decir que sólo le falta un gramo para ser carne. Además de que contiene vitamina C y B2 y nitrógeno amínico que suplanta de manera favorable algunos aminoácidos.

Pese a que no existen estudios científicos que respalden la idea del pulque como un afrodisíaco, se sabe que su consumo con moderación genera deseo sexual.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *